El dictado

Plan de viaje

Un ejemplo de texto de “Plan de viaje”, RIL editores, 2005

Nuevamente un dictado. Hoy son frases. En la casa vesina eí una guaguita. No sé qué es una guaguita. Yo deceo ser un vuen alumno. Tengo que salir a la pizarra a escribir las frases. ¿ Por qué una u con dos puntos ? En alemán es una letra que suena distinta, la ü. No avanzas dice la señorita. No respondo.

Nunca quise dejar Alemania. Mis padres salieron en la Lista y entonces lloraron de alegría. Aquí nada es como me lo había imaginado. Hace mucho frío. Transportamos una estufa a parafina de una pieza a otra, pero la casa no se calienta. No se puede regular la ducha, uno se congela o se quema. Dicen que es un problema del calefont.

Con mi padre hemos recorrido muchas veces el Centro de la ciudad. Buscamos unas calugas Serrano, todavía no damos con ellas. Deben ser para él como para mi los Gummibärchen que aquí no existen. En el Centro siempre hay mucha gente. Suben de las estaciones del Metro y caminan rápido por todas partes. Fuera de una iglesia colorada y algunos edificios que rodean la Plaza, todo es parecido a Alemania. No he visto araucanos. Mis padres aquí siempre hablan en voz baja, no entiendo lo que dicen. Me quedo callado. No me gusta el ají.

Lo que más odio son estos dictados. Frases que no entiendo o que son tontas. Confundo la be larga con la ve corta y la ese con la ce. No sé que hacen con la hache que no pronuncian. Cuando escribo mis frases en la pizarra casi todo el curso se ríe. Después de retarme, la señorita de Castellano trata de ser amable conmigo, pero en el fondo tiene la culpa. No le respondo.

En el recreo jugamos con unos trompos que son distintos a los alemanes. De nuevo se ríen. Creo que he venido a este país para que se burlen de mi.

Algunos profesores se preocupan.

– Estoy segura que puedes hablar – insiste la señorita que no es de Castellano.

– Ich bin sicher, Du kannst sprechen.

Pero mi silencio es en castellano y en alemán.