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¿Usted no cree?

Soy del campo, señor. Del Sur. Pero ya estoy hace muchos años acá, en Santiago. Me vine porque el papá no quiso que me casara con el Humberto. Yo quería harto al Humberto, era un buen cabro, tenía un camión. Polo-leamos como dos años. ¿Qué si nos acostábamos juntos? Una sola vez, me llevó a un hotel en Osorno. Yo no quise ir, ni me gustó. Pero él me rogó tanto. No, no quedé esperando, pero de todas maneras queríamos casarnos. El papá decía que yo tenía que estudiar, ir a la escuela. Pero tenía tan mala cabeza, no entendía eso de los números. Me pegaba, por los estudios y por el Humberto. Así, un día me vine a Santiago. Aquí tuve suerte, encontré muy buenos patrones. Primero unos italianos. Me trataban como de la familia. Yo tenía que cuidar a la nonna que era muy viejita y ya no podía hacer nada sola. Me daban unas píldoras para cuidarla mejor y no quedarme dormida. El señor joven también estaba enfermo, pero a veces, cuando no había nadie me mandaba a buscarle una señorita, de esas que cobran. ¿Me entiende, no? A mí siempre me respetó, desde el primer día la señora le advirtió que me dejara tranquila. Estuve mucho tiempo con estos italianos, pero de repente me enfermé. El doctor dijo que era de las píldoras que me daban, no creo, eran todos tan buenos conmigo. Me llevaban a la playa con ellos, yo atendía a la nonna. Estuve harto tiempo en el hospital, ni me acuerdo cuanto. El doctor se portó muy bien conmigo. Me dijo que no volviera con los italianos y me consiguió un trabajo donde una señorita viejita, alemana. Ella se preocupa harto por mí. No me deja salir con hombres. Dice que todos son iguales y siempre quieren lo mismo. Creo que tiene razón. Además, llegaron unos sobrinos del Sur que estudian y trabajan, no les alcanza para nada y tengo que ayudarles. Así que tomé otro trabajo por medio día, donde un caballero, también de edad. Tenía un hijo muy metido en la política. ¿Si yo soy de algún partido? Me gustaba la Democracia, como soy así de la clase media, entiende. La Democracia Cristiana, claro, soy católica. El hijo este era socialista, pero no era malo. Cuando murió el caballero me quedé con él, mientras tanto se había casado. Me acostumbré mucho con ellos. Me hablaban del socialismo y otras cosas así. En algo tenían razón. Yo no entiendo mucho, ya le dije que tenía mala cabeza. Pero los comunistas son muy malos, eso sí lo sé. Ellos me decían momia, en broma sería. También me dijeron que los momios querían matar a mi patrón. Pensé que también era chiste. Ahora ya no estoy tan segura. Sucedió este asunto del 11 de Septiembre. Tomaron preso a mi patrón. Una vecina lo denunció y a mi me dijo que mi patrón me quería matar. Esto sí que no lo creo. Además, esta señora es momia de verdad, tiene una casa en la playa y otra en la montaña, auto y el departamento. No es justo que algunos tengan tanto, no. A uno de mis sobrinos también lo echaron del trabajo. Es muy inte-ligente y bueno para hablar. Se metió a formar un sin-dicato, no sé qué será, pero el patrón le tenía pica. Dicen que ahora van a traer gente nueva del Sur, de esa que no es insolente con los patrones. Le dije a mi sobrino que no hablara más de política, ahora no es como antes. Yo sabía que la política era mala y que de todas maneras los pobres siempre tenemos que trabajar. Esto seguirá igual. ¿Usted no cree?