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En la Oficina

¡Mierda! ¿Cómo se escribe este nombre? ¿Con dos ene y una te, o sea Annete, o con una ene y dos t: Anette? ¡No! Todo doble, Annette.

No es fácil ser ayudante de oficina extranjero. Tengo que escribir setecientosdiez, no setecientosonce direc-ciones con la mano. Esto en la era de la informática, pero también aquí desarrollo y subdesarrollo se con-funden. Todos los sobres son iguales, blancos y del mismo tamaño, ni siquiera de papel reciclable. Tengo que pensar en Manuel, Doctor en Filosofía, él está en Cambridge. Lava platos. Es una actividad interesante escribe, todos los platos son distintos. Yo encuentro todos estos sobres iguales.
Sofía es ayudante de cocina. Cochinera como dicen los alemanes que están aprendiendo español. Tú cochina, dicen.
Mario es auxiliar paramédico. Un día cualquiera el Médico Jefe lo saluda, “Guten Morgen”, dice y Mario parte con la camilla y su enfermo a la morgue. Él tiene su casa llena de tarros de una carne muy barata, de gato, según él, porque llevan un gato en la etiqueta.
Hago progresos. Ya no hago preceder los nombres de “Herrn”, ni “Frau”. De todas maneras no sé si Lil es un nombre de mujer o de hombre. Magdalena o Magdalene, da lo mismo. Thomas, con o sin hache. Nosotros de-cimos Tomás con un acento en la a. Con los apellidos hay que tener más cuidado, uno de ellos mal escrito puede ser considerado una ofensa personal. Se escribe final-mente Canzler con C o Kanzler con K. Todo esto a pesar de haber llegado a un país donde el Canciller se llama Kohl, repollo, el Ministro del Interior, Zimmermann, car-pintero y el de Economía, Bangemann, algo así como hombre que asusta. Otros políticos importantes se llaman Vogel, pájaro y Strauss, ramo o avestruz. Uno de nuestros vecinos es ginecólogo, se llama Dr. Loch, o sea Dr. Hoyo. Esto en Chile no sería posible, ni en la medicina ni en la política. Pero mejor no hablemos de lo que es posible allá.

Delante del nombre de cada ciudad hay un número, el código postal. Detrás otra cifra de pocos dígitos, la oficina postal. Sigo acortando, 4630 Bochum 1, se transforma en 4630 Bo 1. El remitente resulta más fácil, tengo un timbre. Y vamos del tampón a las cartas y de vuelta. Pien-so en Charles Chaplin y “Los Tiempos Modernos”. Listo.

Hay que clasificar las cartas, las de Bochum inclusive por oficina de correos. Otros timbres: Impreso y Porte Pa-gado, según el caso. Cada Programa tiene que doblarse por separado, de lo contrario no caben en el sobre. Y doblo, setecientosdiez, no setecientosonce programas. Las hojas van a los sobres. Éstos no hay que pegarlos, pero sí cerrarlos. No me resulta fácil, tengo problemas con una de las esquinas. Es el paso final. Ya voy a terminar. Cierro el último sobre, está dirigido a Pablo Zúñiga con zeta, éste soy yo. En realidad podría haber trabajado sólo con setecientosdiez sobres…